miércoles, 7 de noviembre de 2007

Enfados



No es fácil para un gato como yo, supongo que para ningún gato, el controlar el calendario de los humanos, y no deja de ser una faena, sobre todo para estos menesteres del blog. De hecho no sé cuando fue la última vez que posteé (vaya palabro).

No importa, lo cierto es que estamos aquí de nuevo dispuestos (el que teclea y yo) a relatar algunos avtares gatunos.

No sé qué pasa últimamente en esta casa con los humanos, esto está raro, cada vez hay menos gente en casa, desde que se fue Bea esto es el desmadre, paso mucho tiempo sólo y me enfado.

Y...¿qué hace un gato cuando se enfada? pues vagar por toda la casa a ver qué puedo tirar al suelo. Ocurre que aquí se fuma mucho y huele muy mal, prenden fuego a sus cigarrillos con unos
aparatitos pequeños que llaman encendedores, los odio, así que voy por las mesas y todos los encendedores que veo,¡zas!, al suelo.

Ayer Rak se enfadó mucho conmigo, pero es que no pude resistirme, dejó encima de la mesa de cristal un vaso de ídem, me costó más que tirar un encendedor pero conseguí que fuera al suelo el susodicho vaso...¡qué susto!...hizo mucho ruido rompiéndose en mil pedazos. Rak dió un grito espantoso, me asustó,
me dió miedo la forma en que me hablaba agrito pelado, así que me fuí pitando a esconderme detrás de la cama.

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